El
conocimiento tiene un papel importantísimo en la sociedad, como fuente de poder
y como mediador
y capacitador para actuar, participar e intervenir en la sociedad, de
modo que la Educación formal debería garantizar la posesión de saberes
significativos a todos los ciudadanos. Uno de los aspectos fundamentales que
debe encarar la educación científica es tener en cuenta que una base científica
adecuada para todos significa una mejor comprensión de los avances tecnológicos
permanentes de nuestro mundo y, a partir de ella, una mejor condición de cada
ciudadano para elegir libremente.
En particular, en lo referente a las ciencias se requiere una
“alfabetización científica” bajo una óptica de “ciencia para todos”, que tiene
como meta la valorización de conocimientos que permitan dar significado a la
avalancha de información a la que nos vemos expuestos, a la vez que posibilita
la construcción de modelos interpretativos que permiten integrar
significativamente esa información. Lamentablemente no ha sido común que los
temas científicos hayan sido tratados bajo esta óptica, sino que en general se
los ha presentado como parte de una formación necesaria para la universidad y
no como una herramienta para la vida cotidiana, la que nos enfrenta
constantemente a situaciones en las que ponemos en juego concepciones sobre el
mundo que nos rodea. Los conocimientos científicos deberían ser herramientas
que permitan un mejor desenvolvimiento del ciudadano en su vida cotidiana y
comprensión de su mundo.
Ahora bien, mucha gente ha sido formada (y aún lo es) bajo la primera
óptica excluyente y actualmente no tiene los elementos que una visión más
actualizada les hubiera provisto, y suele enfrentar los temas científicos como
de muy difícil comprensión, sólo para técnicos o, peor aún, para genios. Cuando
quienes tienen esa visión son maestras y maestros, sus alumnos, tal vez más
subjetiva que objetivamente, adquieren una aprehensión subconsciente hacia los
temas científicos, que les pone barreras al desarrollo completo como
individuos.
Es entonces recomendable desarrollar en los docentes de todos
los niveles una actitud más positiva con relación a lo científico, a
través de cursos que les permitan encontrar en los conocimientos científicos la
simplicidad y utilidad que no lograron descubrir, y no por su culpa, en su
formación secundaria.
El Centro Atómico Bariloche y el Instituto Balseiro ofrecen a los
docentes de Bariloche dos cursos gratuitos para contribuir a mejorar esta
situación titulados:
1.
"La
Energía para maestras (y maestros), primera parte: La Energía, una magnitud
útil"
2.
"Pesando"
la Tierra con metro y reloj
Si esta es la situación normal cuando se trata de temas como la
energía, los hidrocarburos, la botánica, la trigonometría, más dramático aún
aparece cuando se trata de temas como la energía nucleoeléctrica, las
radiaciones, los radioisótopos, los residuos nucleares y muchos otros temas
vinculados con las aplicaciones pacíficas de la energía nuclear, que
tradicionalmente han sido tratados de una manera poco menos que oscurantista en
la escuela secundaria. Lo notable es que el hombre ha coexistido
permanentemente con las radiaciones y la radiactividad, pero no sabemos que
permanentemente estamos respirando e ingiriendo sustancias radiactivas, somos
irradiados por diferentes tipos de radiaciones provenientes de suelos, aire,
animales, plantas e incluso otros seres humanos, ya que nosotros mismos somos
radiactivos.
La Argentina no sólo es un país nuclear, sino que es uno de los países
que lidera el dominio de las tecnologías nucleares al punto de haberse
convertido en uno de los principales exportadores de tecnología nuclear y sus
derivados, principalmente a través de la empresa INVAP, de la cual nuestra
provincia de Río Negro es propietaria, que surgiera del Centro Atómico
Bariloche y que está radicada en San Carlos de Bariloche. Una buena parte de la
actividad de la ciudad de Bariloche se relaciona con el campo nuclear, pero la
capacidad de valoración propia que tienen los barilochenses de este tema se ve
limitada por la escasa formación en el mismo, considerado un tema tabú y/o difícil de entender.
Por ello, el Centro Atómico Bariloche y el Instituto Balseiro ofrecen
a los docentes de Bariloche dos cursos gratuitos adicionales titulados:
3.
"Reactores
nucleares para docentes"
4.
"Átomos
y radiactividad para docentes"
IMPORTANTE: Todos
los cursos son Gratuitos y otorgan puntaje
Información: www.cab.cnea.gov.ar y tel. 445181 ó
445239
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"La Energía para maestras (y maestros).
Primera parte: La Energía, una magnitud útil." Para docentes de
nivel primario e inicial. 18
clases - Declarado de
interés educativo Resolución del Consejo Provincial de Educación de Río Negro
(CPERN) 221/03 (60 horas reloj) Responsables: Carlos Gho, Astrid Bengtsson |
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"La Energía para maestras (y maestros).
Segunda parte: La Energía en nuestra vida diaria." Para docentes de nivel primario e inicial. |
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"Reactores nucleares para
docentes". Para docentes de
nivel inicial, primario y medio.
18 clases - Declarado de
interés educativo Resolución del CPERN 221/03 (70 horas reloj) Responsables: Aníbal Blanco, Carlos Gho, Astrid
Bengtsson |
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"Átomos y radiactividad para docentes".
Para docentes de
nivel inicial, primario y medio.
18 clases - Declarado de
interés educativo Resolución del CPERN 221/03 (60 horas reloj) Responsables: Carlos Gho, Astrid Bengtsson |
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"Pesando" la Tierra con metro y reloj.
Para docentes de ciencias del nivel medio.
16 clases - Declarado de
interés educativo Resolución del CPERN 566/03 (70 horas reloj) Responsable: Carlos Gho, Astrid
Bengtsson |