Miércoles 7 de junio de 2000

EXPORTACION DE TECNOLOGIA: INGRESOS POR 180 MILLONES DE DOLARES
Australia comprará un reactor nuclear argentino

Es por una licitación que ganó la empresa estatal Investigación Aplicada · Compitió con otras compañías de Alemania, Francia y EE.UU. · Será para investigación médica e industrial

Australia comprará un nuevo reactor nuclear para investigar en las áreas medicinal, industrial y ambiental. El emprendimiento, que verá la luz en la localidad de Lucas Heights, un suburbio de Sydney, pegó directo en el ánimo del presidente Fernando de la Rúa y engordará el volumen de exportaciones del país en 180 millones de dólares. Es que el futuro reactor australiano fue diseñado y será construido por un grupo de 150 científicos argentinos que trabajan en Investigaciones Aplicadas (INVAP), empresa estatal argentina.

Ayer, un exultante De la Rúa anunció que el INVAP ganó una licitación en Australia para construir, en 5 años y medio, un reactor nuclear. Será la exportación tecnológica más importante que realizó la Argentina.

"Hemos ganado compitiendo con las primeras empresas del mundo y esto habla del desarrollo y la capacidad tecnológica de los argentinos", enfatizó el Presidente, en conferencia de prensa en la Rosada. Y aseguró que su Gobierno "está convocando para que vuelvan los jóvenes argentinos que han emigrado a otros países".

"Fue un largo proceso que llevó dos años y medio. Entre las pruebas más duras tuvimos que rendir un examen de calidad ante 40 científicos australianos en diciembre del 98. Viajamos once personas, como un equipo de fútbol", recordó en diálogo con Clarín Héctor Otheguy, gerente general del INVAP, egresado del Instituto Balseiro, de Bariloche.

El proyecto comenzó en el 98, cuando a través del Organismo Internacional de Energía Atómica —establecido en Viena— el INVAP supo que Australia quería un nuevo reactor nuclear para reemplazar al de tecnología inglesa que funciona desde hace 30 años. Pasaron varios procesos de selección incluida una defensa de 4 horas ante el gabinete australiano en pleno, en enero, cuando fueron incluidos entre los cuatro preseleccionados.

Entre ellos, además de la argentina, estaban otros tres pesos pesados del sector a nivel internacional: AECL, de Canadá, (que en la Argentina construyó Embalse Río Tercero), la alemana Siemens y Technicatome, de Francia. La larga espera terminó el lunes por la noche, cuando en Bariloche —donde funciona el corazón operativo del INVAP— recibieron la comunicación formal del gobierno australiano anunciándoles el triunfo en la licitación.

Átomos y satélites

El reactor argentino, conocido con la sigla RRRP (Replacement Research Reactor Project) servirá para producir radioisótopos, que se utilizan en investigaciones y experimentos de medicina, medio ambiente, industria, minería, agricultura, tareas de aprendizaje y proyectos vinculados con la tecnología de neutrones. Una vez construido, el equipo pertenecerá al Ansto, el instituto de investigaciones nucleares y satelitales de Australia.

Según contaron a este diario Otheguy y Leonardo de Ferrariis, presidente de la empresa, "el INVAP no recibe ningún tipo de subsidios y no es una empresa deficitaria". Factura unos 40 millones de pesos al año y se financia con lo que cobra por los proyectos que genera. La mitad de sus 320 empleados se dedica a investigaciones en el área nuclear y el otro 50%, a proyectos espaciales.

En octubre pondrán en órbita el satélite SAC-C, dentro del proyecto Comisión Nacional de Energía Atómica (CONEA), que servirá para la observación de recursos naturales y además negocian con el gobierno italiano otra iniciativa para detectar catástrofes meteorológicas y terremotos.

El INVAP es una sociedad estatal cuyas acciones están en manos de la provincia de Río Negro y es la única empresa argentina calificada por la NASA de apta para concretar proyectos espaciales. Su conducción está en manos de la CONEA, organismo que depende de partidas presupuestarias del Estado nacional y cuyos empleados acusarán el impacto del recorte salarial para el sector público que anunció la semana pasada el Gobierno. La CONEA, además, desarrollará el combustible que utilizará el reactor nuclear que comprará Australia.

Por delante queda pendiente la firma del contrato con el gobierno australiano y y la tramitación de las garantías del anticipo y buena ejecución que deberá presentar el INVAP. Ayer, en la Rosada, los directivos de la empresa discutieron este punto con el Presidente y trascendió que esos avales saldrían del Ministerio de Economía, a través de un decreto de necesidad y urgencia.

El reactor que comprará Australia no es el primer proyecto que exporta al mundo el INVAP, pero la noticia le alegró el día de ayer a Fernando de la Rúa, quien por la mañana ingresó a la Rosada con los pulgares en alto y calificando la buena nueva de hecho "fenomenal".

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Miércoles 7 de junio de 2000

EXPORTACION DE TECNOLOGIA
El fruto de un consenso

Por DANIEL SANTORO De la Redacción de Clarín.

"Estás más contento que cuando Boca le ganó 3 a 0 a River", le comentó ayer el gobernador de Río Negro, Pablo Verani, a Fernando de la Rúa tras anunciar que la empresa estatal INVAP habia ganado una licitación nuclear en Australia. En realidad, De la Rúa estaba exultante desde el lunes a la noche, cuando el embajador argentino en Sidney, Néstor Stancanelli, le anunció la buena nueva en medio de tanto ajuste de los gastos del Estado y de una batalla diplomática para asegurar que el contrato lo ganara la mejor oferta y no el país con el mejor lobby.

Como gesto por la decisión australiana frente al intenso lobby de Francia a favor de su empresa o del enojo de EE.UU. porque dos firmas norteamericanas ni siquiera calificaron, De la Rúa sentó ayer a su lado a la embajadora australiana en Buenos Aires, Martine Lettf, quien jugó un papel clave. Es que Lettf no es una recién llegada a la cuestión nuclear. Antes de arribar a Buenos Aires, formó parte del equipo de Australia frente a la Comisión Internacional de Energía Atómica con sede en Viena, donde la Argentina históricamente ha jugado un fuerte papel.

Ese rol argentino, junto al hecho de que INVAP sea el brazo ejecutor de los proyectos de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CNAE), fueron definitorios a la hora de esta victoria de una empresa que desde hace 20 años trabaja para exportar tecnología de punta bajo la mística del físico Jorge Sábato.

INVAP lo logró gracias al consenso instalado en la dirigencia política de la UCR, el PJ y el Frepaso a favor de defender el desarrollo nuclear y a pesar de los cambios políticos. Desde 1983 INVAP ganó el apoyo político del ex presidente Raúl Alfonsín. Con ese paraguas, el entonces director de Asuntos Nucleares de Cancillería, Adolfo Saracho, ayudó a INVAP a ganar licitaciones para construir reactores como el de Argelia, cuando el país era todavía miembro del Movimiento de Países No Alineados.

Pero en 1991 INVAP quedó al borde de la quiebra por la decisión del gobierno del ex presidente Carlos Menem de frenar una exportación nuclear con fines pacíficos a Irán por presiones de EE.UU. Era un contrato por 100 millones de dólares. El entonces canciller Guido Di Tella aceptó el reclamo de EE.UU. con la promesa de que INVAP sería recompensada financieramente con otros contratos. Sólo consiguió unos pequeños convenios para limpiar reactores en EE.UU. y luego un guiño para construir un reactor nuclear experimental en Egipto.

Esa historia de inédito consenso alrededor de INVAP permitió ganar la licitación en Australia. Ahora habrá que ver si la alegría de De La Rúa se traduce también en apoyar los avales bancarios que necesita INVAP para encarar el proyecto en Australia y la continuidad de la planta de Agua Pesada de Arroyito, Neuquén, otro de los vértices del sistema nuclear.

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Miércoles 7 de junio de 2000

EXPORTACION DE TECNOLOGIA: SOBREVIVIENTE DE LA TECNOLOGIA NUCLEAR
Una empresa que no se rindió

En los 70 la Argentina era líder del Tercer Mundo en desarrollo atómico · INVAP es heredera de aquel proyecto

Por JULIO ORIONE De la Redacción de Clarín.

Que la empresa rionegrina INVAP haya vencido a colosos como Siemens KWU, AECL y Technicatome, es realmente "fenomenal", como dijo el presidente Fernando de la Rúa. Pero no es sorprendente, si se toma en cuenta la performance anterior de INVAP y la riquísima trayectoria argentina en tecnología nuclear.

Durante los sesenta y setenta, la Argentina se perfilaba como uno de los líderes del Tercer Mundo en el campo del desarrollo atómico.

Aunque, después de esos años iniciales de crecimiento sostenido en el conocimiento y el uso del átomo, en los ochenta la nuclearización en la Argentina entró en un barranca abajo imparable:

  • Tenemos dos centrales —Atucha y Embalse— de excelencia, que ya están a punto de entrar en la obsolescencia.
  • Una tercera central —Atucha II— nunca terminada.
  • Un extraordinario elenco de científicos y técnicos desperdigados por el mundo.

Es un triste balance para un país que soñó con ser potencia nuclear.

Pero, una vez más, INVAP nos da una alegría. Antes fue en Egipto, con un reactor similar al que instalará en Australia, también en competencia con empresas líderes en el mundo. En Egipto peleó contra Siemens KWU (la empresa alemana constructora de Atucha), AECL (la canadiense constructora de Embalse), la francesa Framatome y la estadounidense Westinghouse. Además, INVAP construyó una planta de radiofármacos en Cuba y un centro de investigación nuclear en Argelia.

Pero también protagonizó una de las noticias más importantes de la historia científica argentina: en 1982 sus investigadores lograron dominar el proceso de enriquecimiento de uranio, una alternativa energética cuyo secreto es celosamente guardado por las grandes potencias.

Minúscula (tiene un staff de menos de 500 personas), pero altamente efectiva, INVAP no sólo se dedica a la tecnología nuclear. También fabrica satélites, como los de la serie SAC, para la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

En un país que en las últimas décadas se convirtió en exclusivo consumidor de tecnologías importadas, ser exportador de tecnología suena raro. Es poco común.

Era hora. Después del éxito de Patagon. com y la explosión de emprendimientos argentinos en Internet, el mundo nos descubre en una nueva perspectiva. Que el golazo de INVAP consolidará.

Quizás haya llegado lo que pronosticó hace años Jorge Sabato, uno de los impulsores del desarrollo nuclear nacional. Decía que la Argentina debía dirigir la mirada hacia los focos tecnológicos donde se pudiera hincar el diente con seguridad.

En INVAP aprendieron la lección. Apuntaron a proyectos compactos, destinados a países pobres. Pero lo hicieron tan bien que terminaron vendiéndole a Australia.

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